Cronograma de obra: sácalo del presupuesto, no de tu cabeza
Cómo armar el cronograma de obra con los rendimientos de tus precios unitarios y sacar de él la ruta crítica, las erogaciones y la gente que pide cada semana.

El presupuesto ya está: conceptos, cantidades, precios unitarios con sus rendimientos. Entonces el cliente pide el programa de obra y empieza otra historia. Se abre un archivo aparte, se copian los conceptos a mano, se ponen duraciones "de experiencia" y se pintan barras. Dos semanas después cambia una cantidad en el presupuesto y nadie se acuerda de mover el programa.
El problema es que el programa y el presupuesto dicen cosas distintas. Si el muro de block tiene un rendimiento de 0.18 jornadas por m² en el precio unitario, pero en el programa le pusiste diez días porque "eso tarda", uno de los dos está mal. Y casi siempre te das cuenta en obra.
Qué es un cronograma de obra
Un cronograma de obra es el programa que dice cuándo empieza y cuándo termina cada concepto del presupuesto, cómo dependen unos de otros y cuál es la cadena de tareas que marca la fecha de entrega. Esa cadena es la ruta crítica: si una de sus tareas se atrasa, toda la obra termina después.
La mayor parte de lo que necesita un cronograma ya lo capturaste al presupuestar. La cantidad de cada concepto está en el presupuesto y el tiempo que consume cada unidad está en su análisis de precio unitario. Lo que falta es el orden y el calendario.
La duración ya está en tu precio unitario
En un análisis de precio unitario, los renglones de mano de obra dicen cuántas jornadas consume una unidad de obra. Multiplica ese rendimiento por la cantidad del concepto y divide entre las cuadrillas que vas a meter: esa es la duración de la tarea.
Con el muro de block de 15 cm de la calculadora de precio unitario: 0.18 jornadas de albañil y 0.18 de peón por m². Para 160 m² con dos cuadrillas:
Haz este análisis en la calculadora
Así lo hace el cronograma de Slabsz, del plan Pro. Cada concepto se vuelve una tarea y su duración sale del renglón de mano de obra o equipo por tiempo que más jornadas suma. Las horas valen un octavo de jornada, la semana 6 jornadas, la quincena 13 y el mes 26. Un concepto sin insumo de tiempo, como un subcontrato por lote, sale marcado como Sin rend. y le das la duración a mano estirando su barra.
De la lista de conceptos al programa en un clic
Abres el presupuesto, entras a Cronograma y presionas Generar desde N conceptos. Si no tiene fecha de inicio, Slabsz te pregunta cuándo empieza la obra y, si ya la tienes, la fecha de entrega. Con eso sale una tarea por concepto, con su duración calculada.
Si después agregas conceptos al presupuesto, el cronograma te avisa cuántos no están en el programa y te deja agregarlos como tareas. Si cambias una cantidad o un rendimiento, la duración se mueve con él. Es el mismo dato, no una copia.
Flechas, desfases y fases que se enciman
Recién generado, el programa es una sola fila: cada tarea detrás de la anterior, en el orden del presupuesto. Para que se parezca a la obra real unes tareas arrastrando desde el punto de una barra hasta otra. Cada flecha puede ser Fin → Inicio, Inicio → Inicio o Fin → Fin, con un Desfase en días hábiles: los días de curado antes de cargar una losa, o el adelanto de las tuberías que arrancan unos días después de los muros.
Si no quieres unir tarea por tarea, Proponer programa acomoda las partidas por fases de obra: preliminares, terracerías y cimentación, estructura, albañilería, instalaciones, acabados y exteriores. Con Encimar fases encendido, cada fase arranca cuando la anterior va a la mitad. Antes de aplicar ves en qué fecha terminaría la obra y si cabe en la entrega. Las partidas que no se reconocen por su nombre las ubica Isza, y eso usa créditos.
Las fechas respetan el calendario laboral del presupuesto: los días que se trabaja en la semana, los feriados de ley y los días que tú marques sin trabajo. No es lo mismo terminar en 44 días hábiles de lunes a sábado que de lunes a viernes.
La ruta crítica se calcula sola
Con las flechas puestas, Slabsz calcula hacia adelante y hacia atrás, con los desfases incluidos, y marca qué tareas son críticas. El botón N críticas las resalta y el tooltip de cada barra dice si es crítica o cuántos días de holgura tiene.
Eso cambia las decisiones de obra. Si la entrega no se alcanza, la barra superior te dice por cuántos días te pasas y la respuesta está en la ruta crítica: más cuadrillas en una tarea crítica o ponerla en paralelo con otra. Meter gente en una tarea con holgura cuesta lo mismo y no adelanta la entrega. El método completo, con un ejemplo de siete tareas calculado a mano, está en la guía de programa de obra y ruta crítica.
Si el programa no sale del rendimiento, el precio unitario y el programa dicen cosas distintas, y uno de los dos está mal.
Del mismo programa sale el dinero
Cada concepto tiene un importe en el presupuesto. Si sabes en qué días se ejecuta, sabes en qué semana o mes se gasta. El programa de erogaciones reparte el importe de cada concepto, con indirectos y utilidad y sin impuestos, en partes iguales entre los días hábiles de su tarea y lo suma por semana o por mes.
Los 160 m² del muro, a $632.05 por m², son $101,128.00. Si su tarea cae en la segunda quincena de un mes, ese dinero cae ahí y no en el mes siguiente. Junta todos los conceptos y tienes la curva S: cuánto sale en cada periodo y cuánto se lleva acumulado. Con ella pides el anticipo que de verdad necesitas los primeros meses y le explicas al cliente por qué.
Y la gente que pide cada semana
El programa de mano de obra hace lo mismo con los jornales: reparte los de cada concepto entre los días de su tarea y los suma por oficio. Ves el pico de personal, el oficio con más jornales y un histograma por semana o por mes.
En el muro de ejemplo, las dos cuadrillas suman 28.8 jornadas de albañil y 28.8 de peón, igual que con una. Lo que cambia es que trabajan dos albañiles y dos peones a la vez durante la mitad de días. Subir cuadrillas acorta la tarea sin cambiar los jornales ni el costo; sube la gente en obra. Eso es justo lo que el programa de mano de obra te deja ver antes de contratar.
Erogaciones y mano de obra se recalculan solas cuando mueves una tarea, cambias cuadrillas o editas precios y cantidades, y las dos se exportan a Excel y a PDF con plantilla.
Con la obra andando, el programa se compara solo
Cuando el presupuesto ya está contratado y se reporta avance de obra, cada barra se rellena con lo ejecutado y abajo aparece hasta dónde llegaría la tarea al ritmo que lleva. Las atrasadas se marcan en ámbar.
Reportar avance nunca mueve el programa por su cuenta. Cuando quieres que refleje cómo va la obra, Reprogramar te enseña antes qué fechas cambian, cómo queda el fin de obra y si cabe en la entrega, y te deja guardar el programa original como línea base para seguir comparando. Lo explicamos a detalle en control de avance de obra.
Y si prefieres pedirlo con palabras, Isza lee el cronograma con la ruta crítica y la holgura, y te propone cambios (unir tareas, cambiar cuadrillas, fijar fechas, crear hitos) en una tarjeta que tú apruebas.
Empieza con el presupuesto que ya tienes
El cronograma, las erogaciones y el programa de mano de obra son del plan Pro. El presupuesto del que salen se arma en el plan Gratis: crea tu cuenta o sube tu Excel, revisa los rendimientos de tus precios unitarios y el programa de obra ya tiene de dónde salir.













